Coincidiendo con la presentación de las nuevas unidades “suizas” de Ibertren, se describe el proceso de construcción de la serie 447 de Renfe, a partir de carrocerías de resina de Microtren sobre motorizaciones de Bachmann.
(06/06/2004)
Como ya se ha comentado, el kit de Microtren incluye el cuerpo principal de las carrocerías, pero es necesario incorporar algunos elementos y realizar algunas modificaciones para mejorar la fidelidad con el prototipo. Evidentemente, el grado de detalle dependerá de los criterios de cada modelista y los pasos que seguidamente se mencionan, no tienen por que ser imprescindibles e igualmente, pueden ser mejorados o ampliados con criterios más rigurosos.
La primera modificación estética podría ser la eliminación de los laterales de los bastidores de Bachmann ya que, al tratarse de una unidad diesel, no existe ningún parecido con los bajos de la serie 447. Para simular estos elementos, pueden utilizarse piezas procedentes de restos de otros coches o bien fabricarlas con planchas y varillas de poliestireno, lo que no resulta complicado al ser una zona que no exige una reproducción exhaustiva. En las fotografías pueden observarse la forma y disposición de las cajas de baterías, convertidores, ventiladores, etc., aunque, como siempre, es recomendable la observación directa del vehículo real a reproducir así como el uso de fotografías detalladas.
Como elementos separados, Microtren incluye las dos piezas que simulan la cubierta de las resistencias del techo de los coches extremos. Estos cajones tienen forma de pirámide truncada y cuentan con lamas laterales para la ventilación. En su parte superior tienen una rejilla enmarcada en travesaños, dando lugar a nueve pabellones del mismo tamaño. Microtren no reproduce la parte superior de estas cubiertas, siendo totalmente lisas y, al ser la zona del techo la que más queda a la vista en un modelo en miniatura, resulta conveniente modificar estas piezas para reproducir más convincentemente el modelo. Para ello hay que pegar una varilla de poliestireno de 1,5x1 mm, a lo largo del borde superior, formando un rectángulo que permitirá enmarcar una pieza de rejilla de latón o plástico. La rejilla también se pegará sobre la cara superior de la caja de resistencias y, sobre ella, deberán fijarse las tiras transversales. Otra modificación a llevar a cabo en el elemento que reproduce el cajón del techo o cofre, consiste en incorporar unos soportes en la cara inferior, alineados con los vértices y con las traviesas. En el dibujo adjunto se describen esquemáticamente las modificaciones a realizar.
Para fijar los cofres sobre el techo de los coches extremos, pueden pegarse directamente, aunque resulta más adecuado efectuar unos taladros en las carrocerías y utilizar tornillos. De esta forma, estas piezas pueden desmontarse para la fase de pintura.
En el coche central es donde van equipados los pantógrafos y Microtren incluye los soportes de los mismos en fundición de latón. El pantógrafo de las unidades 447 es el típico de pértiga de Renfe, y pueden utilizarse los de Electrotren o, si se puede disponer de ellos, los fabricados por Ibertren. Su instalación, mediante tornillo, no reviste ninguna dificultad.
Si se incluye como accesorio un juego de piezas de latón fundido que reproducen las bocinas y las antenas del sistema tren-tierra, que deben instalarse en el techo de las cabinas, efectuando un taladro sobre las marcas existentes.
Cabinas
Otra modificación a realizar sobre las carrocerías de resina es el desplazamiento del tabique de las cabinas de conducción, ya que en el modelo de Microtren, la separación está situada delante de la puerta de acceso, siendo su posición correcta entre las ventanillas de las cabinas y la primera ventanilla del departamento de viajeros. Esta operación es sencilla y tan solo requiere eliminar el tabique original con una cuchilla y fijar una pieza de plancha de plástico en la posición adecuada. El gran tamaño del parabrisas hace necesario reproducir la distribución interior de la cabina, al menos sus elementos más visibles, como el pupitre de conducción, el asiento del maquinista y la puerta de acceso interior
Originalmente la parte inferior de los frontales de los coches extremos está abierta, para permitir el encaje de la carrocería y, dado que en este tipo de composición no precisa enganches funcionales, es conveniente reproducir fielmente esta zona, cerrando la parte inferior del testero con plancha de poliestireno y ajustando el hueco para poder alojar el enganche Schafemberg. Estos enganches no están incluidos en el kit de Microtren, pero existen piezas de fundición de latón que reproducen estos elementos.
En el coche central hay que simular los fuelles de interconexión. El material más adecuado sería una plancha elástica con una superficie estriada, pero no es fácil encontrar este tipo de componentes. En este caso, se ha utilizado cable plano, disponible en cualquier tienda de electrónica y presente en las interconexiones de los equipos informáticos. Este tipo de cable, está formado por varios conductores paralelos y aislados y es adecuado para reproducir los fuelles, es relativamente elástico en el sentido transversal, pero su rigidez impide la torsión en las curvas. No obstante, con el sistema de enganche por muelle descrito en el anterior número de Vía Libre, si se fija únicamente por uno de sus extremos, este “fuelle” permite el giro de los coches, aunque tienen el efecto estético negativo de quedar abierto por el otro extremo cuando la composición circula en curva. Una alternativa bastante más complicada puede ser la de fabricar estos fuelles con cartulina plegada y unir ambos extremos a los testeros de los coches pero, además de la dificultad en construir estas piezas, la composición estaría enganchada permanentemente, con los inconvenientes que esto supone para el transporte y encarrilamiento del modelo.
Cristales
Una de las fases más importantes en el montaje de este modelo reside en los cristales de las ventanillas, no incluidos entre las piezas del kit de Microtren, ya que, dada su forma y características, de la buena reproducción de estos elementos puede depender el éxito o el fracaso en el aspecto de la unidad eléctrica.
La primera dificultad surge con la construcción del parabrisas de la cabina, ya que se trata de una pieza continua, sin vigas de refuerzo visibles, que abarca el frontal y parte de los laterales de las cabinas. Para su fabricación se ha utilizado plástico transparente, de 1 mm de espesor, procedente de un envase de cuchillas de afeitar y que tiene el tono de ahumado adecuado para este modelo. Las primeras pruebas se han realizado intentando doblar la plancha aplicando calor, pero los resultados no han sido satisfactorios. Finalmente, se ha optado por preparar tres piezas independientes, una rectangular para el frontal y dos en forma de trapecio para los laterales, y pegarlas con cianoacrilato, procurando que la cantidad de adhesivo utilizada sea mínima para evitar la perdida de transparencia del material. Una vez estabilizado el adhesivo, se ha procedido a lijar los cantos para dejarlos redondeados, puliendo finalmente estas zonas hasta que el plástico recobre su transparencia. Esta operación puede ser delicada y laboriosa, pero el resultado puede ser bastante aceptable. Esta pieza debe ajustarse para que encaje en el hueco de la carrocería y puede fijarse aplicando cola blanca en los bordes ya que este pegamento, una vez seco, es transparente.
Para reproducir las ventanillas laterales hay que tener en cuenta que se trata de cristales reflexivos o de “espejo”, siendo este uno de los aspectos más característicos de estas unidades de cercanías. Para simular este efecto, pueden utilizarse varias alternativas. Una de ellas es el uso de una película autoadhesiva reflexiva que puede encontrarse en algunos comercios especializados en cristales y espejos, el inconveniente es que, generalmente, se trata de un material caro y que se vende en cantidades mínimas que resultan desproporcionadas para su uso en modelismo ferroviario. Otra posibilidad, la empleada en este caso, es utilizar una película plástica que se utiliza en las bolsas de embalaje de los productos electrónicos sensibles a descargas electrostáticas. Se trata de un tipo de acetato con una carga metálica, para garantizar una conductividad eléctrica, lo que aporta un efecto “espejo” similar al de las ventanillas de las unidades reales. Esta película es demasiado fina para ser instalada directamente sobre el modelo, por lo que hay que reforzarla utilizando como soporte una plancha de transparente más gruesa. Para mayor realismo, se puede utilizar una tercera película transparente, pero en este caso habiendo dibujado previamente, con la ayuda de una impresora, las juntas de los distintos elementos con que está formado el lateral acristalado de los coches, que cubre los huecos de las ventanillas y los espacios intermedios entre éstas. Para unir las tres planchas puede utilizarse también la cola blanca, presionado con fuerza para conseguir una capa uniforme de adhesivo y minimizar la presencia de burbujas de aire. Aunque inicialmente se produce una pérdida de la transparencia, con un aspecto lechoso, una vez seca la cola vinílica el conjunto de las tres planchas mantiene la transparencia. Es conveniente proceder al pegado sobre planchas de mayor tamaño que las piezas a construir, recortando posteriormente las tres láminas a la vez para ajustar sus dimensiones.
Faros dibujados
Para simular los faros y pilotos que, en esta ocasión son diferentes de los habituales al ser de formas rectangulares, puede describirse otro truco, basado en la ayuda que la informática puede aportar al modelismo ferroviario y es válido siempre que no se pretenda que los pilotos sean funcionales. Se trata de dibujar estos elementos con un programa de diseño gráfico e imprimir sobre un acetato transparente. En estos dibujos, los huecos de los faros permanecerán transparentes, perfilándose en negro su contorno. Una vez impresos los dibujos, se aplica por la cara posterior una plancha de papel de aluminio o una cinta metálica autoadhesiva. Como alternativa, puede usarse pintura metalizada color aluminio. Tras recortar los faros y colocarlos en su lugar, se aplica, con la ayuda de un palillo o un pincel muy fino, una gota de barniz “cristal” que, una vez seco, simulará una lente. Esta técnica es igualmente aplicable al doble foco superior y a los carteles indicadores de destino.
El pintado de la unidad no supone ninguna innovación respecto a las técnicas habituales y, lógicamente, habrá que comenzar por aplicar una primera capa de pintura blanca y posteriormente, tras el correspondiente enmascarado dar los colores rojo y gris oscuro característicos de las unidades de cercanías de Renfe. En este caso, es recomendable utilizar texturas brillantes, que pueden ser matizadas posteriormente con el barnizado final.
En el tema de las inscripciones y aprovechando que el color fundamental es el blanco, puede recurrirse de nuevo al ordenador para imprimir los rótulos sobre película transparente autoadhesiva y aplicarlos sobre el modelo, dando una capa final de barniz satinado.
Con la incorporación de los últimos detalles, como los limpiaparabrisas y los espejos retrovisores, puede darse por concluida la construcción de un modelo original y vistoso que puede ser imprescindible en una maqueta ambientada en la época actual. (Fotos del autor).