Locomotoras de vapor españolas en escala HO

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Montaje de modelos y conbstruccion artesanal complementan la escasa oferta

De los tres sistemas de tracción empleados en el ferrocarril, el que resulta más atractivo para los aficionados es , sin duda, el vapor. Esta misma circunstancia es trasladable al terreno del modelismo, tanto es así que numerosos seguidores del tren miniatura han limitado su colección exclusivamente a la época del vapor.


(01/06/1995) LaTrasladando estas preferencias al material español no parece, en principio, que los fabricantes de modelos comerciales favorezcan con sus reproducciones estas preferencias. Probablemente se debe al hecho de que construir una locomotora de vapor resulta mucho más complejo y costoso que reproducir una eléctrica o una diesel, ya que, aparte de contar con una superestructura más compleja y con numerosas piezas accesorias como pasamanos, tubos, etc..., el rodaje requiere un diseño específico para cada modelo, a lo que hay que añadir la complicación de diseñar y fabricar la transmisión mecánica, que requiere un delicado ajuste para obtener un correcto funcionamiento.
Por otra parte, el alojamiento del metro en un modelo de locomotora de vapor puede entrañar dificultades añadidas, motivo por el cual, algunos fabricantes, han tenido que recurrir a incorporar la motorización en el ténder.
También puede haber influido el hecho de que cuando en la industria juguetera española empieza a adquirir cierta importancia el tren en miniatura, la tracción vapor estaba en su ocaso, por lo que resultaba de mayor actualidad la reproducción de modelos representativos de los otros tipos de tracción.
No obstante, las permanentes inquietudes de los aficionados han propiciado la aparición de una serie de modelos, representantes de la tracción vapor española, que han ido cubriendo algunas de las necesidades para poder formar composiciones de la época más características del ferrocarril aunque, en su mayor parte, se trata de piezas semiartesanales o bien presentadas en forma de kit de montaje.
Con el paso del tiempo, y haciendo una reflexión sobre la situación actual, se puede llegar a la conclusión de que en lo referente a la escala H0, el panorama ya no es tan desolador, ya que han ido apareciendo en el mercado varios modelos que han dado lugar a un parque de locomotoras de vapor representativo. Muy distinto es el caso de la situación para la escala N, en la que puede decirse que únicamente se ha comercializado la locomotora 020-0261/0262 (ex 21/23 Central de Aragón) por parte de la desaparecida Iberytrén.
Los primeros modelos comerciales, en escala 1:87, de locomotoras de vapor españolas pueden encontrarse en el catálogo H0 de la firma Payrá, aunque se trataba de versiones pocos rigurosas y con una disposición de ejes incorrecta, procedentes de la desaparecida galga S. Fue en los últimos años de existencia de la gama de H0 de Payá cuando se presentaron dos versiones de la Mikado y la Santa Fe que, cuanto menos, tenían la disposición de ejes adecuada. En todos los casos, el sistema de tracción era con motor de corriente alterna y toma por patín central.
Con la aparición de la locomotora-tender 120-0201/0204 de Electrotrén empieza a percibirse un rigor modelístico que rebasa las características de un simple juguete. Pese a sus reducidas dimensiones, cuenta con una sorprendente capacidad de arrastre, y sus dos versiones de motorización, de corriente continua y alterna han sido durante muchos años la única posibilidad de tracción vapor de los aficionados españoles.
Esta situación permanece hasta la creación de la gama de H0 de Ibertrén, que arranca con otra locomotora-ténder. En este caso se trata de un modelo de considerable longitud, con disposición de ejes 242 y que se inspira en la serie 1600 de MZA, más tarde integradas en Renfe como serie 242-0231/0290.
Queda el que fue el último modelo de Ibertrén para escala H0, conocida popularmente como la “Cuco”, por tratarse de una pequeña locomotora-ténder de maniobras de dos ejes, procedente de la serie 21/32 del Central de Aragón, cuyas supervivientes formaron en Renfe la serie 020-0261/0262, y que, al igual que la ex 1600 MZA, adolecía de un acabado adecuado, y sufrió un cambio espectacular tras someterla, simplemente, a un correcto pintado.

Para montar

La fórmula de comercializar modelos en forma de kit de construcción ha sido lo que ha permitido a muchos aficionados contar con piezas de muy buena calidad a un coste relativamente asequible.. La dificultad, en algunos casos, surge por la necesidad de tener que montar y pintar las locomotoras, lo que requiere contar una cierta experiencia en modelismo de pieza.
La iniciativa en este tipo de presentación corresponde a Comercial Brit-Line, y más concretamente, podría personalizarse en la gestión de Bartolomé Boada, una de las personas que más satisfacciones ha dado a los aficionados al material español.
De esta forma, se han realizado algunas de las reproducciones más espectaculares de la tracción vapor española, siendo la popular Mikado 141-2101/2125-2201/2417 el primer modelo disponible en kit, realizado por la firma Keyser.
A este primer modelo le siguieron las reproducciones de la “Mataró” y la 030-2223/2230, es 1700 de Norte, y más tarde, tras realizarse una encuesta entre los aficionados, una de las locomotoras de vapor más esbeltas que han circulado por Europa: la “Confederación”.
Con la desaparición de Keyser se produce una etapa de vacío en este tipo de productos, que resurgen, otra ves de la mano de Comercial Brit-Line bajo la marca Model Loco, con la reedición de la “Mikado” pero, en esta ocasión, dotada de una motorización comercial de Jouef, lista para rodar, con lo que simplifica notablemente el montaje. También la “Mataró” vuelve a estar disponible y, recientemente, le ha tocado el turno a la “Bonita” 241F-2201/2257, también equipada sobre un rodaje Jouef.
Esta misma fórmula ha sido utilizada por FKE para relanzar la 1700 de Norte, y actualmente se está desarrollando nuevamente otra versión de la “Confederación”.
La otra forma de facilitar a los aficionados la posibilidad de contar con locomotoras de vapor españolas se debe a los modelistas que, de alguna forma, han profesionalizado su forma de ocio. Dadas las características de esta relación comercial, no puede hablarse de catálogos o referencias ya que, en la mayoría de las ocasiones, aunque se parte de un modelo base, el “fabricante” y el “cliente” acuerdan previamente los puntos fundamentales de la pieza.
Así pueden mencionarse algunos casos de modelistas artesanos que han adquirido un prestigio dentro del mundillo de tren miniatura, como puede ser Forné de Barcelona, considerado probablemente como el más experto y veterano y, más recientemente, AGG (Antonio González Gutiérrez) de Málaga, alguno de cuyos modelos se “presentan en sociedad” por primera vez, a través de estas páginas. Fotos del Autor.

El Museo del Ferrocarril organizará un mercadillo de modelismo

El Museo del Ferrocarril tiene previsto potenciar la afición al tren miniatura mediante la organización de un mercadillo periódico de material ferroviario de ocasión, que podría celebrase en las instalaciones de la sede del Museo del Ferrocarril de Madrid-Delicias a partir del próximo mes de octubre. Con este fin, el Museo pretende ceder este privilegiado marco para que modelistas, artesanos, coleccionistas y aficionados en general puedan intercambiar todo tipo de artículos relacionados con el ferrocarril miniatura, como material rodante en cualquier escala, vías y aparatos de vías, equipos de alimentación y control, edificios, accesorios, herramientas, pinturas, dioramas, maquetas, revistas especializadas, libros, postales, documentación sobre material o historia del ferrocarril, etc. Los profesionales también podrían tener cabida en este mercadillo, especialmente en lo que a la presentación, difusión o comercialización de sus artículos se refiere.
Los posibles participantes en la oferta de piezas no tendrían que cumplir más requisito que efectuar previamente su inscripción, por los lógicos motivos de organización, sin tener que aportar cantidad alguna, ya que el Museo del Ferrocarril no pretende otro objetivo que no sea fomentar el interés por el ferrocarril, es este caso, a través del modelismo.
DE llevarse a cabo, la idea inicial es fijar una periodicidad (por ejemplo, el primer domingo de cada mes) de tal forma que, sin tener que recurrir a un calendario, permita conocer a los aficionados que existe un día de “cita”.
Dada la situación geográfica de Madrid la oferta de participación, en cualquiera de sus facetas, estaría abierta a los residentes en otras poblaciones españolas, siendo un aliciente adicional la ubicación, en el entrono del Museo y con la posibilidad de poder contemplar las circulaciones con tracción vapor del Tren de la Fresa, que regularmente sale, desde la cercana estación de Atocha, los sábados y domingos de la temporada primavera-verano.
Esta iniciativa del Museo del Ferrocarril es muy positiva para cuantos se sienten vinculados al ferrocarril por afición y resulta esperanzadora considerando que a ésta podrían sucederle otros acontecimientos que, con toda seguridad, serían del agrado de muchos seguidores del tren miniatura.
Desde las páginas de VIA LIBRE se informará puntualmente de la evolución de esta serie. No obstante, para cualquier información, los lectores interesados pueden dirigirse al Museo del Ferrocarril, Estación de Delicias, Paseo de las Delicias 61, 28045-Madrid.

José Menchero Guillén