Su decoración exclusiva a sido una de las señas de identidad de las locomotoras eléctricas 276, que destacaban entre el resto del material Renfe por su color verde turquesa. La unificación de colores no ha acabado con su protagonismo. Y, al contrario, a dado origen a la subserie 276.200.
(07/09/2000)
La serie de locomotoras eléctricas 276 ha recorrido todos los rincones de la geografía ferroviaria española, y ha dejado constancia de sus elegantes líneas. Desde su incorporación a Renfe ha mantenido el extraño privilegio de contar con una decoración distinta al resto del parque, con su color verde turquesa, incluyendo también en su "curriculum" el honor de haber sido la primera locomotora eléctrica que remolcó regularmente una composición Talgo TEE, entre Barcelona y la frontera francesa de Portbou.
En la etapa más reciente, la unificación de los colores del material de tracción acabó con su decoración exclusiva, lo que no iba a impedir que, pese a su veteranía, consiguiera recobrar veteranismo, debido a los importantes cambios a los que han sido sometidos diez ejemplares de esta serie, que han dado lugar a la subserie 276.200.
Aunque el equipo de iniciativa y mejora del taller de Villaverde, encargado de diseñar los cambios, centró sus objetivos en mejorar el confort del personal de conducción, el aspecto exterior de la locomotora ha sufrido significativas modificaciones, lo que la convierte en un ejemplar atractivo para los modelistas ferroviarios.
El punto de partida más lógico para la realización de la subserie 276.200, en escala H0, es la reproducción efectuada por Ibertrén en cualquiera de sus versiones de decoración. Nuevamente hay que lamentar le desaparición de Ibertrén, cuyos modelos de material español, como en este caso, sirven de base para numerosas transformaciones e material. No obstante, existe otra posibilidad para aquellos que no cuenten con referencias de Ibertrén disponibles para esta modificación; se trata de utilizar la versión de Lima de esta locomotora, recientemente disponible con decoración Renfe, y que aporta sustanciales mejoras, respecto a una referencia más antigua de esta misma marca. En cualquier caso, desde las páginas de VIA LIBRE, se enfocará la transformación partiendo de ambos modelos y tratando de aclarar los inconvenientes y las ventajas de cada una de estas opciones.
Ibertrén
La versión de la desaparecida marca española reproduce fielmente la serie 276 de Renfe, por lo que, en principio, podría suponerse que bastaría con seguir un proceso similar al del prototipo real, salvando las lógicas distancias. No obstante, surgen algunas dificultades como es el de eliminar las molduras que bordean los faros y recorren longitudinalmente la carrocería y que, en la primitiva versión de decoración, delimitaban la franja verde oscura.
Esta tarea requiere cierta habilidad en el manejo de las cuchillas de modelista, ya que pueden eliminarse accidentalmente algunos detalles, o bien provocar irregularidades en la superficie cuya reparación puede resultar dificultosa, dada la proximidad de otros elementos de la carrocería que serían eliminados al aplicar masilla y lija. Para ello resulta adecuado emplear una cuchilla plana y estrecha y, cargados de paciencia, ir cortando delgadas "lonchas" de plástico hasta hacer desaparecer la parte saliente. Las molduras deben ser recortadas en ambos testeros y en los laterales, en la zona de las cabinas y puertas de acceso. En la parte central del lateral, puede resultar más cómodo y sobre todo menos comprometido, intercalar una tira de poliestireno de 0,25 mm de espesor y del ancho justo para que encaje entre las molduras, con lo que se simulará el escalón que recorre la parte baja del lateral.
Otra ligera diferencia reside en los bogies, ya que en la subserie 200 han sido eliminados los característicos areneros trapezoidales. En este caso, más vale pasar la diferencia por alto, pues el material plástico empleado en la fabricación de los bogies presenta grandes dificultades para ser mecanizado, formando unas rebabas que impiden conseguir un acabado aceptable.
Lima
El modelo de Lima está basado en una versión de los ferrocarriles franceses, por lo que existen algunos aspectos diferentes, respecto a la locomotora de Renfe, y resultan como más evidentes el foco central (muy pequeño), la carencia de faldón central, los faldones de cabina excesivamente grandes, los bogies diferentes y el recorrido del cableado del techo. A cambio, existen algunos puntos que favorecen la transformación como son la ausencia de molduras y los bogies sin areneros centrales. Habrá, pues, que incorporar o transformar alguno de estos elementos.
En esta subserie, el característico faldón central ha sido eliminado en uno de los laterales, como consecuencia de la instalación del compresor. En el caso de partir del modelo Lima, esta pieza puede realizarse con plancha de poliestireno, de unos 2 mm de espesor, dándole la forma adecuada con una lima redonda o de "media caña" y lija. Si se trata de la versión de Ibertrén, habrá que cortar esta pieza y añadir una tira de plástico de 1,5 mm y del mismo espesor de la caja, que servirá para cerrar el hueco del alojamiento de las pestañas de fijación del bastidor.
En la parte inferior de las cabinas e conducción y a partir de las puertas de acceso, la carrocería describe un arco formando un faldón que se cierra en el testero, por debajo de la topera. En el modelo Lima, estas piezas están formadas por segmentos prácticamente rectilíneos, que dan lugar a un faldón más ancho que en la locomotora española. Será preciso rebajar esta zona con una lima para perfilar la curvatura necesaria. La mejor referencia puede ser fijarse en una fotografía o plano del modelo real o, si se dispone de ella, de la propia referencia de Ibertrén.
En la versión de Renfe, el cableado de la línea de alimentación, que discurre por el techo sobre aislantes uniendo eléctricamente ambos pantógrafos, recorre un trazado longitudinal por uno de los laterales. En la locomotora de los ferrocarriles franceses se produce un cruce transversal, por lo que los puntos de conexión a los pantógrafos se sitúan uno por cada lateral. La solución es sencilla y se limita a retirar los aislantes-operación igualmente necesaria para la fase de pintura- y tapar los orificios del tramo más corto del recorrido lateral y practicar dos nuevos taladros, en prolongación de la línea, para alojar un aislante y el punto de conexión del cable.
Bogie
Entre los aspectos positivos de la versión de Lima, se indicaba la ausencia de los cuatro areneros centrales de los bogies, tal como ocurre en la serie 276.200. No obstante, el bogie francés es completamente recto, en su parte superior, a diferencia del español que cuenta con una forma que se asemeja a una especie de trapecio y que Ibertrén reflejó acertadísimamente en su modelo.
Para mejorar este aspecto puede completarse el bogie con una pieza de 1,5 mm de espesor dotada de las adecuadas formas y procediendo a emplastecer con masilla la zona de unión. Dadas las características del material con el que está moldeado el bogie, para fijar estas piezas suplementarias no pueden utilizarse los adhesivos habituales para el poliestireno, y hay que recurrir a un pegamento de cianoacrilato o epoxy.
Al incluir el faldón en uno de los laterales, podría ocurrir que el bogie rozara con éste al circular la locomotora en curva. Como el bogie de línea equipa un solo arenero, ubicado en la parte más próxima al faldón, puede procederse a cambiarle de sitio, cortando la pieza en su emplazamiento inicial y trasladándola a la parte más cercana al extremo e invirtiendo el lateral, para mantener la simetría. De esta forma pueden eliminarse posibles problemas dinámicos y, a la vez conseguir un aspecto más compacto, ya que la ubicación de esta pieza en el extremo del bogie contribuye a llenar el hueco producido al rebajar las dimensiones del faldón de la cabina.
En cuanto al hecho, antes mencionado, de la ausencia de molduras longitudinales en la locomotora de Lima, está referido a la última versión de esta marca, ya que en una anterior referencia si existían y, además, situadas a más altura, prácticamente en el centro de la caja, constituyendo un inconveniente todavía mayor al de Ibertrén, siendo necesario eliminarlo en su totalidad. De hecho, el modelo que figura en las fotografías pertenece a este último caso, motivo por el cual es preciso emplastecer todo el lateral.
En el próximo número se detallarán las tareas comunes a ambas versiones y la, siempre importante, fase de pintura y decoración. La fase de pintura y la correcta disposición de las inscripciones imprimen personalidad al modelo, a la vez que definen su calidad. Las lijas, las limas y materiales como el poliestireno son herramientas indispensables a la hora de ponerse manos a la obra.
Anteriormente, se enumeraron las actividades específicas para cada uno de los modelos comerciales de partida, Ibertrén y Lima, con el fin de llevar a cabo esta transformación.
A partir de este punto, en donde prácticamente las dos locomotoras se encuentran en una situación idéntica, hay que incorporar los elementos que marcan las señas de identidad de esta subserie.
Uno de los casos más significativos es el de las ventanillas trapezoidales que sustituyen a las primitivas, de forma rectangular. Aquí hay que mencionar que la primera locomotora de esta subserie, es decir la 276.201, ha mantenido las ventanillas originales por lo que, en el caso de pretender reproducir este vehículo, esta tarea deberá ser omitida. Para la realización de las nuevas ventanillas habrá que ampliar las existentes a base de lima, hasta conseguir un hueco trapezoidal cuya altura sea de 8 milímetros y su base mayor de 11 milímetros, manteniendo las dimensiones iniciales de la parte superior de la ventanilla. Hay que tener en cuenta que los vértices deben ser redondeados, por lo que hay que utilizar una lima de relojero de las denominadas de "cola de ratón", repasando los tramos rectos con una lima plana. Una vez perfilado el hueco hay que simular el marco, para lo que puede emplearse alambre de unos 0,5 milímetros de diámetro o bien varilla de poliestireno, de sección cuadrada, de 0,25 x 0,5 milímetros (Evergreen, ref. 100). Esta tira se pegará por el interior del hueco procurando que quede ligeramente encajada, unos 0,2 milímetros por debajo del plano de la carrocería. Dada la elasticidad del poliestireno, no debe haber problemas para dar forma a las curvas de las esquinas. Finalmente habrá que incluir una varilla vertical, situada aproximadamente en el centro de las ventanillas.
Otros elementos muy visibles en la nueva versión de la locomotora 276 son los acondicionadores de aire situados en el techo, sobre ambas cabinas de conducción. Como puede apreciarse en las fotografías, se trata de una pieza con forma de paralelepípedo, de unas dimensiones aproximadas de 13 x 6 milímetros y 5 milímetross de altura, en la que el frontal más próximo al extremo de la locomotora no es plano, sino que tiene una forma de cuña. Mediante el uso de tiras de poliestireno de Evergreen, de distintos tamaños y espesores, es posible estructurar estos elementos, que habrá que pegar en el techo eliminando previamente las bocinas existentes.
También sobre el techo hay que incorporar los depósitos de aire comprimido, que pueden realizarse con tubos de 4,8 milímetros de diámetro (Evergreen, ref 226), cortado a una longitud de 16 milímetros. Deben cegarse los extremos, y hay que incorporar los flejes de sujeción, pegando dos tiras de 0,25 x 1 milímetros. (Evergreen, ref .102) situadas a unos 3 milímetros de los extremos.
Faros
Todos los faros del modelo quedan modificados con respecto a la versión primitiva de la serie 276, ya que, aparte de eliminarse los faros de situación superiores, los focos delanteros se sustituyen por otros de menor diámetro, permaneciendo la base del faro. Para reproducir esta disposición en el modelo en miniatura, deberán limarse los pilotos hasta su base, incorporando un pequeño casquillo de remache en cada hueco, que simulará los nuevos faros. A su vez puede introducirse en el casquillo un trozo de fibra óptica de 1 milímetro de diámetro, uno de cuyos extremos puede ser agrandado acercándolo con precaución a una llama, con lo que se producirá una especie de bola que actuará como óptica del foco. Esta fibra, si se instala adecuadamente, fijando el extremo interior próximo a la bombilla con que está equipado el modelo, puede dar lugar a un extraordinario efecto de iluminación.
El faro central superior es de doble óptica y su realización ya ha sido descrita desde estas páginas, en el artículo dedicado a la transformación de la locomotora 269 de Ibertrén para adaptarla a las unidades asignadas a los coches de dos pisos de la serie 450. No obstante, puede resumirse pegando longitudinalmente dos tubos de poliestireno de 2,4 milímetros de diámetro (Evergreen, ref. 223) junto con dos tiras de 3,2 x 0,25 milímetros (Evergreen, ref. 106) que, tras un emplastecido y el consiguiente lijado, dan lugar a una especie de óvalo con dos huecos interiores que, cortados en finas "rodajas", proporcionan una considerable cantidad de faros dobles. El antiguo faro deberá ser rebajado con una lima casi hasta el borde de la carrocería y los orificios del nuevo foco de doble óptica deben ser avellanados con una broca de unos 5 milímetros manejada con los dedos o con un portabrocas manual, ya que uso de un taladrador eléctrico podría destruir la pieza. Estos pequeños alojamientos cóncavos deberán ser pintados de color plata, y permiten el paso de una fibra óptica que proporcionará los mismos efectos que en el caso anterior.
Si el modelo comercial utilizado es de Lima, esta operación debería estar precedida por la instalación de una base de faro de las dimensiones adecuadas, lo que puede resultar de gran sencillez utilizando un tubo de 4,8 milímetros (Evergreen, ref. 226).
Quedan por añadir, finalmente, los pequeños detalles de la carrocería, que tienen una considerable importancia para que el aspecto del modelo resulte inconfundible, aparte de dar el toque final de acabado. Este es el caso de los vierteaguas, que se prolongan por encima de las ventanillas latearles de las cabinas, las piezas rectangulares situadas entre los faros y la topera, los soportes de señalización, los pequeños conectores situados en los frontales, muy próximos al faro derecho según el sentido de marcha, el enganche de husillo y las mangueras de freno y alimentación eléctrica. Todos estos elementos pueden ser preproducidos con distintos tipos de varilla de poliestireno.
Pintura
El esquema de decoración de este modelo es el habitual en Renfe para el material motor y similar al del resto de la serie 276, pero con algunas peculiaridades, como el hecho de que las placas circulares frontales con la inscripción RENFE se han sustituido por el logotipo, a la vez que se han eliminado las placas laterales y los rectángulos iluminados en las cabinas.
Los colores, por tanto, si se emplean pinturas acrílicas de Tamiya, serán el amarillo X-8 y el gris oscuro XF-63 mezclado con unas gotas de negro. El techo tiene un tono gris claro y los pantógrafos deberán ser pintados en color rojo. Es recomendable, una vez colocadas las inscripciones, aplicar una mano de barniz satinado, que unificará la textura del acabado y protegerá las calcas.
Todos os logotipos e inscripciones pueden realizarse utilizando calcomanías deslizantes de Ferrodecals, que dedica una referencia solamente para esta subserie. No obstante, si se deseara cambiar el número de la locomotora, pueden utilizarse caracteres transferibles, existentes en el comercio hasta de 1 milímetro de altura, en colores blanco y negro (Mecanorma, ref. 23.4 CLN).
Para los caracteres numéricos de los laterales, pueden emplearse transferibles de Letraset, Mecanorma u otras marcas, siempre que se tanga en cuenta que el tipo de estos números debe ser "Helvética Médium" y que la relación de tamaño entre los caracteres de la serie y los del número de orden, viene a ser de 2 a 1. En el presente caso se han utilizado las referencias IL 1287 (10 mm.) e IL 1290 (5,7 mm.) de Letraset. El punto circular que separa ambos grupos de números no está incluido en estos tipos de letra, ya que se trata de un punto cuadrado. Aquí tiene que intervenir el ingenio del modelista, aprovechando una "O" de alguna otra hoja de transferibles, rellenando el hueco central con pintura blanca.