Portugal afronta un plan de infraestructuras cuyos objetivos son aumentar la competitividad del conjunto de la economía, impulsar el desarrollo, mejorar la integración y favorecer la movilidad y cuyo principal agente serán las inversiones en el ferrocarril.
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Estación de Oriente en Lisboa |
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(29/05/2008) El plan prevé que en 2015 la densidad de la red ferroviaria portuguesa llegue a los 418 metros por mil habitantes y a los 47 metros por cada kilómetro cuadrado de superficie, lo que permitirá aumentar en un 10 por ciento, al menos, el número de pasajeros y en un 70 por ciento los pasajeros kilómetro. Ello en un país en el que el sector de la construcción representa el 2 por ciento del empleo y el 6 del PIB, y el del transporte el 3 por ciento del empleo y el 4 del PIB.
En lo que se refiere al ferrocarril convencional, las inversiones previstas se dirigirán a la renovación y mejora de líneas y, por zonas geográficas, supondrán inversiones de 361 millones de euros para el área de Lisboa, 53 para la de Oporto, 160 para Beira Baja, 332 millones para el Norte y 143 para el Sur del país.
A todo ello hay que sumar 714 millones de euros destinados a mejorar las conexiones ferroviarias de los puertos y los centros de producción industrial. Además, el Gobierno Portugués destinará 1.600 millones de euros a instalaciones logísticas, de los que doscientos se destinarán a los accesos.
Alta velocidad
En alta velocidad, en donde Portugal hará el mayor esfuerzo económico, se prevé la conclusión del eje Lisboa-Madrid y del Oporto-Vigo, en 2013, y del eje Lisboa-Oporto, en 2015. El tramo portugués del Lisboa-Madrid (ver noticia 26/05/2008) incluye 206 kilómetros, más los trece de la tercera travesía del Tajo, que implicará también actuaciones en el ferrocarril convencional.
El eje Oporto-Vigo será para tráfico mixto y 250 kilómetros por hora, lo que permitirá hacer el recorrido entre ambas ciudades en una hora. La inversión prevista es de 1.400 millones de euros, en una línea que, partiendo de la estación de Oporto-Campanha, enlazará con Braga y Valença do Minho y llegará a Vigo. En el futuro están previstas extensiones al aeropuerto Sa Carneiro de Oporto y al puerto de Leixoes.
El eje Lisboa-Oporto, de 290 kilómetros de longitud, será para trescientos kilómetros por hora y situará ambas ciudades a un tiempo de viaje de una hora y cuarto. La línea que estará operativa en 2015, también permitirá liberar capacidad en la red de ferrocarril convencional. Con una inversión en torno a los 4.500 millones de euros, partirá de Lisboa y continuará por Leiria, Coimbra y Aveiro, para enlazar con Oporto, conformando el eje principal del territorio portugués, tanto en población como en actividad económica.