Internacional:  Noticia de actualidad


El frío, la nieve, el hielo y el viento provocan perturbaciones en el servicio

Las duras condiciones meteorológicas de los últimos días afectan a la infraestructura y  al material ferroviario. El frio, la nieve, el hielo, el viento y las fuertes lluvias tienen  unas consecuencias en la circulación que el plan de los Ferrocarriles Franceses contra el frío pretende minimizar. (Ver vídeo)


Plan de los Ferrocarriles Franceses para hacer frente a la ola de frío
 
 
 

(18/01/2017)  

 

Desde el pasado lunes 16 de enero de una ola de frió está recorriendo Europa, desde ayer deja sentir su efectos en España, y en Francia una gran parte del territorio los sufre. En el ferrocarril, las perturbaciones pueden ir de pequeños retrasos a la interrupción completa del tráfico para reparar instalaciones o rescatar trenes.

El plan contra el frío, “Plan grand froid" de los Ferrocarriles Franceses, SNCF, trata de  prevenir y anticipar el impacto de las inclemencias invernales en el sistema ferroviario, empezando por las agujas a las que la acumulación de nieve puede inutilizar.  

Las nevadas pueden también obstruir la vía, y la acumulación de hielo en la catenaria perturbar la alimentación y provocar paradas en determinados puntos. En el acero del carril el frío puede provocar fisuras e incluso roturas.

Los bloques de nieve helada pueden actuar como proyectiles contra el tren y provocar roturas de cristales y daños en las carrocerías de los coches. La nieve acumulada provoca caídas de árboles en la vía y en todo caso el frío extremo provoca retrasos, supresiones de servicios y dificultades de acceso a los viajeros.

Medios

Durante los días de aplicación del Plan las agujas se vigilan especialmente y se redobla la calefacción que se les aplica. Un total de 58 máquinas quitanieves están listas en puntos estratégicos y de mayor riesgo de la red francesa para dejar expedita la vía.

La división de infraestructuras de los Ferrocarriles Franceses, SNCF Réseau, proyecta adquirir diecisiete dresinas polivalentes para asegurar las labores de auxilio a los trenes.

En las línea convencionales, un tren “raspador” circula con pantógrafos especiales equipados con unos dispositivos de acero que elimina la acumulación de hielo en la catenaria. En otras líneas la catenaria cuenta con sistemas eléctricos de calefacción y deshielo.

El estado de los carriles se controla con trenes especiales y por agentes equipados con sistemas portátiles. Para la limpieza de los andenes es necesaria mucha mano de obra y SNCF recurre a empresas externas. En 2015 se invirtieron 5,3 millones de euros en productos y equipos para eliminar hielo y nieve.

SNCF está probando un nuevo producto líquido que se aplica con pulverizador, denominado Fonglaslik, para el deshielo de andenes, similar al utilizado en el transporte  aéreo para las pistas de aterrizaje. En los trenes se aplican productos en las partes más sensibles y expuestas al hielo. Los vidrios dañados se reparan con inyecciones de resina, si es posible.

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Velocidad

Siempre en función de las necesidades en cada tramo concreto, las velocidades de los trenes se reduce, de 220 a 160 km/h para los TGV, y a menos de 120 km/h para los Intercités y los TER.

En 2016, un proyecto denominado Previneige que se ha empezado a desarrollar en las líneas de, TGV Este y Sureste, prueba las posibilidades de que, con base en las previsiones meteorológicas se definan  con antelación las limitaciones de velocidad y las medidas preventivas a adoptar.